Hace algún tiempo ya que me dedico a la docencia, específicamente en el nivel de secundaria donde he tenido la oportunidad de trabajar con un gran número de alumnos que me han dado la oportunidad de aprender muchas cosas, en el último par de años he tenido también la oportunidad de dirigir a un grupo de profesores de quienes me siento muy orgulloso pues todos ellos han demostrado un interés real por sus alumnos.
Hoy me atrevo a escribir sobre este tema -digo me atrevo por que se que habrá quienes posean una mayor experiencia que la mía- ya que en el Colegio donde trabajo he notado que cada vez es mas difícil mantener a los grupos con "buena disciplina" durante el tiempo que dura la sesión, siempre hay una queja o algún comentario por parte de los profesores de que no hay forma de mantenerlos tranquilos.
Antes que nada debemos tomar en cuenta que los nuevos modelos educativos, que a final de cuentas tiene su sustento teórico en textos de hace algunas décadas, proponen que los alumnos sean constructores del conocimiento, que este no se debe dar ya digerido pues de cierta manera se limita el aprendizaje de los jóvenes y, sobre todo, que los alumnos se deben involucrar en el proceso de aprendizaje para dejar de ser simples espectadores del mismo.
Una vez sentada esta base, debo decir que a pesar de que el papel del profesor debe transformarse hasta ser una simple guía, su trabajo se vuelve mas complejo pues ahora debe desarrollar nuevas estrategias y formas de trabajo para lograr los objetivos antes descritos, ya no se admite mas el dictado de conceptos, definiciones y mucho menos la idea de que el profesor tiene el conocimiento mas acabado.
Todo lo anterior supone una mejora importante en la calidad educativa a la hora de trabajar pero esto no puede darse si no se tiene un control de grupo correcto, para esto debo decir que el elemento al que he apostado desde que comencé a dar clases es sentar una base de respeto entre el profesor y el alumno, respeto que no significa marcar una distancia insalvable entre las personas dentro del salón de clases, al contrario, este debe servir para asegurar que todos tengan un desempeño y convivencia cordial y productivo.
Es importante mencionar que el respeto es algo que los alumnos aprenden, como muchas otras cosas, por imitación por lo que es fundamental que el profesor demuestre un profundo respeto por sus alumnos y por las ideas y potencialidades de los mismos, cuando el docente se da cuenta de todo lo que puede obtener de los alumnos con la base del respeto recíproco se abre un mundo de posibilidades sobre lo que se puede llevar a cabo dentro de un aula.
Tal vez parecería que algo tan básico y que muchas veces se da por sentado como el respeto entre las personas, si no se desarrolla de la manera adecuada, puede dar al traste con el esfuerzo de los profesores pues este permite el reconocimiento pleno de los logros y las necesidades de todos los actores del proceso de aprendizaje.
En la próxima entrada hablaré sobre otro concepto importante para el control de grupo: la reciprocidad.
Todo lo anterior supone una mejora importante en la calidad educativa a la hora de trabajar pero esto no puede darse si no se tiene un control de grupo correcto, para esto debo decir que el elemento al que he apostado desde que comencé a dar clases es sentar una base de respeto entre el profesor y el alumno, respeto que no significa marcar una distancia insalvable entre las personas dentro del salón de clases, al contrario, este debe servir para asegurar que todos tengan un desempeño y convivencia cordial y productivo.
Es importante mencionar que el respeto es algo que los alumnos aprenden, como muchas otras cosas, por imitación por lo que es fundamental que el profesor demuestre un profundo respeto por sus alumnos y por las ideas y potencialidades de los mismos, cuando el docente se da cuenta de todo lo que puede obtener de los alumnos con la base del respeto recíproco se abre un mundo de posibilidades sobre lo que se puede llevar a cabo dentro de un aula.
Tal vez parecería que algo tan básico y que muchas veces se da por sentado como el respeto entre las personas, si no se desarrolla de la manera adecuada, puede dar al traste con el esfuerzo de los profesores pues este permite el reconocimiento pleno de los logros y las necesidades de todos los actores del proceso de aprendizaje.
En la próxima entrada hablaré sobre otro concepto importante para el control de grupo: la reciprocidad.

Hola Rubén...
ResponderEliminarMe llaman la atención un par de puntos de tu artículo.
El primero, que es reiterativo al leer respecto al cambio de pedagogía conductual a constructivista se deriva de que se considera que el constructivismo como tal, es una idea nueva y a mi parecer de ahí se derivan algunas de las barreras de su aplicación, simple y sencillamente porque todo el mundo parece creer que como es "nuevo", "nunca se ha probado" y "quien sabe si funcione"...
El constructivismo se ha usado y considerado en realidad en más de un momento, desde el aperndizaje de los griegos, retomado posteriormente por Juan Amos Comenio en su Didáctica Magna, de quien a su vez Piaget tomó como modelo... quien "a su vez" es quien ha inspirado a gente muy sonada con el "nuevo" enfoque constructivista como Phillippe Perrenaud (este sí, de las últimas décadas).
Mientras que por su parte, el conductualismo tiene sus raíces históricas en la pedagogía eclesiástica de los jesuitas, surgida en los siglos XVI y XVII, desarrollada finalmente hasta su "última forma" en el siglo XIX.
El conductualismo se basa en la disciplina, rigidez, respeto y orden.
Cabe hacer notar que implementar un modelo constructivista a la escuela no es nada fácil, ya que éste PRESUPONE elementos que dependiendo de las circunstancias pueden desarrollarse con alguna dificultad o inclusive estar totalmente ausentes, y esto me lleva a mi segundo punto con respecto a tu artículo.
Mencionas que la clave de este modelo es el respeto "del maestro al alumno" -sus ideas, etc.- y que por supuesto de la reciprocidad depende todo lo demás. Me llama la atención particularmente que das clases en secundaria, donde evidentemente se trata de adolescentes -egocentrismo, audiencia imaginaria, fábula personal, etc. [según Peaget, otra vez]-.
Bueno, sin redundar demasiado, el punto aquí es que me parece muy simplista reducir el espectro a decir que si tu tratas con respeto a los chavos, ellos te responderán igual. En mi personal -y escasa- experiencia, he tratado con dos tipos muy distintos de estudiantes, estudiante de escuela pública y estudiante de escuela privada.
En el caso del estudiante de escuela pública, si bien tampoco aplica para la universalidad de estudiantes, sí puedo respaldar que el respeto y el interés genuino por el estudiante puede regresarte interés en materias "no muy amadas" como la física o la química. Sin embargo, en un ambiente de escuela privada donde los chavos tienen todo "dado", no están luchando por un lugar en su próxima escuela, ni el respeto, ni el interés genuino pueden salvar la situación de un grupo que su único interés colectivo es "tronar" al profesor.
Considero que al hablar de adolescentes hay que ser muy cautos en cuanto a dar "recetas mágicas" de cómo llevar una clase, sobretodo cuando ésta no se fundamenta en una perspectiva unidireccional -conductivista-, sino constructivista. Aunado a esto, que en México aún estamos en pañales en el aperndizaje de la planeación de contenidos, material y aplicación para asignaturas específicas.
Saludos...
Hola Cinthia,
ResponderEliminarAntes que nada gracias por entrar al blog y comentarlo, esa es la idea principal del mismo.
Estoy casi completamente de acuerdo contigo, pues como menciono el constructivismo no es nuevo, basta decir que uno de los pilares teóricos del mismo - Vygotski - popularizó su trabajo en los 20's y 30's. En el caso del respeto lo trato como uno de los elementos que, desde la experiencia propia, ha funcionado muy bien siendo que trabajo en una escuela particular.
De ninguna manera traté de exponer alguna receta que simplifique algo que por naturaleza propia es extremadamente difícil, como es la educación de adolescentes, simplemente trate de exponer un elemento que, como repito, ha funcionado muy bien para un servidor con la intención de que le pueda ser útil a alguien más.
Un sólo punto con el que estoy en desacuerdo contigo es el de que los alumnos de escuelas particulares solo quieren tronar al profesor, no digo que todos estén completamente dispuestos a aprender, pero si se trabaja con ellos de forma adecuada y con estrategias adecuadas pueden llegar a sorprendernos como mis alumnos lo han hecho conmigo.
Un saludo y gracias por compartir tu punto de vista.