Hace ya varios años leí por primera vez el famoso libro "Ética para Amador" de Savater, esa primera vez se debió a la necesidad de hacerlo para una clase, afortunadamente a medida que lo iba leyendo me fue gustando cada vez mas, de entrada por el concepto de que un padre le escriba a su hijo sobre la vida, la simple vida y mas adelante por la forma en que abarca temas que muchas veces, por lo menos a la edad en la que conocí esta obra, uno no se pone a pensar y que, efectivamente, deben venir de quien vela por nosotros.
Hoy que se conmemora el día del padre, el cual supongo que nació como han nacido muchas celebraciones en nuestro país y en el mundo pero hace que la gente voltee la mirada una vez al año a aquel hombre que fue capaz de provocar desde la risa mas sonora hasta el llanto y el rencor mas profundo -temporal casi siempre- pero que a fin de cuentas, cuando nos toca a nosotros usar esos zapatos decimos " que razón tuvo en algunas cosas", y digo en algunas cosas por que obviamente se trata de un ser humano, quien necesariamente cometería muchos errores en el camino pues, como yo ahora, no tenia un manual para ser padre, es mas, ni siquiera para ser esposo o simplemente adulto.
PAPÁ
Creo que debo aprovechar esta ocasión para hacer mi propia carta, dirigida a quien me dio la oportunidad de aprende mucho sobre ser hijo y también a quien está por enseñarme a ser buen padre.
Desde que nació mi primer hijo, cada vez que pienso en tí, vienen a mi mente todos aquellos momentos en los que te hice enojar y en como me regañabas o, cuando era necesario, me dabas mis "estate quietos", y me doy cuenta de que en su momento pasaban por mi mente un sin fin de ideas sobre por que merecía un mejor papá, por que el mío siempre se equivocaba en como educarme, él siempre estuvo equivocado en la forma en que me debía pedir las cosas para que las hiciera de buena gana, etc., simple y sencillamente tu estabas mal y yo bien
Puedo decir que mi niñez fue muy buena, tuve momentos de inmensa alegría, me diste la oportunidad de contar con la complicidad de muchos de mis primos, las cuales hasta hoy considero mis hermanos por esa razón, te vi rodeado de gente muy importante, tanto que a veces pasabas mas tiempo con ellos que conmigo pero afortunadamente para mi, a veces me dejabas estar con ustedes (aunque se enojara mi mama), y así pude conocer a mucha gente interesante, no puedo negar que hubo momentos en los que me diste mucho miedo, sobre todo cuando te enojabas y por eso en casa siempre trate de estar tranquilo aunque mi edad y mis ganas de jugar -o de pelear- con mis hermanos no siempre lo permitían.
Debo decirte que durante la adolescencia, y sobre todo en la etapa en la que iba a la preparatoria, solía pensar en como sería mi vida lejos de ti, que haría cuando fuera "independiente", y demás planes que al final de cuentas no realice y no precisamente por que no me hayas dejado sino por que mi vida fue tomando otro rumbo, aunque hubo momentos en los que me sorprendiste por tu sentido de responsabilidad para con nosotros y que dejaron una profunda huella en mi.
Ya en la universidad comencé a darme cuenta de que antes, si bien hubo un tiempo en el que no estabas tan presente, en el que eras el papa que a veces no veía llegar a la casa o prefería no acercarme por miedo, también comprendí que todo las maravillas que viví hasta ese momento fueron gracias a ti.
Ya en la universidad comencé a darme cuenta de que antes, si bien hubo un tiempo en el que no estabas tan presente, en el que eras el papa que a veces no veía llegar a la casa o prefería no acercarme por miedo, también comprendí que todo las maravillas que viví hasta ese momento fueron gracias a ti.
Ahora soy padre y no entiendo mucho de lo que hago pero si se que debo ser mejor padre de lo que tu fuiste para mi, que no debo cometer los errores que cometiste conmigo aunque, si antes me podía pasar horas listándolos ahora me cuesta trabajo decir por que los mencionaba, pero sobre todo debo decir que dejaste la medida muy alta, pues ahora se que no se trata de contar las cosas que no me parecieron de ti, sino de darme cuenta de lo que fuiste capaz de hacer cuando fue necesario, anteponiendo nuestro bienestar a tu orgullo cada vez que se requirió.
¡Gracias Jefe!


