¿QUE IDEAS?

En este blog encontrarás ideas de diferente índole, desde cosas tan básicas como lo que sucede en un día cualquiera hasta reflexiones sobre temas "mas serios" como política, educación y ciencia.

miércoles, 17 de febrero de 2010

SER EL PRIMERO NO SIEMPRE ES LO MEJOR: AIRE COMPRIMIDO


Un grupo de amigos esta reunido, de pronto sale a relucir un bote de aire comprimido y este se va pasando de mano en mano, cada uno de los presentes se lo acerca a la boca y presiona el botón que activa un disparo del contenido de la lata.  Una vez que entra en los pulmones, todo el oxigeno que solía ocuparlos es sustituido por el propulsor R2 que este contiene.

La primera sensación es de un ahogo momentáneo, en los segundos que siguen el joven se desvanece y pierde el conocimiento, en su interior los pulmones dejan de realizar su tarea normal y resulta imposible que el oxigeno llegue al resto del cuerpo pero sobre todo el cerebro comienza a sufrir una especie de muerte, millones de neuronas son destruidas y el sistema nervioso se ve afectado dramáticamente. 

Los demás jóvenes ríen a carcajadas, un poco por los efectos del aire y otro tanto por que uno de ellos se ha caído, sin poder controlar su extremidades se convulsiona, pasan unos segundos mas y el oxigeno vuelve a fluir poco a poco y el muchacho comienza a reincorporarse, por esta ocasión el “viaje” incluía el pasaje de regreso pero lo que no saben es que el próximo “jalón” de su amigo no les provocara esa risa incontrolable pues... será el ultimo.


El Problema 
El uso normal de este artículo es para limpiar las computadoras ya que expulsa todo el polvo que suele acumularse en el teclado y en otras partes de las mismas, desafortunadamente desde hace un tiempo ya, demasiado diría yo, se ha venido haciendo un uso alterno a este producto, usándose como una forma de droga.

Hace algunos días el estado de Quintana Roo ha reportado el primero caso de muerte por el uso de aire comprimido como estimulante, desafortunadamente este primer caso fue en una persona a la que conocí de cerca.

Poco y mucho se ha hablado de esta nueva forma de droga, poco por que es contado el número de padres que saben que sus hijos usan el aire comprimido con este fin; mucho por que es cada mayor el número de jóvenes, de entre 9 y 15 años según cifras del Centro de Integración  juvenil, que están tomando esta práctica como común debido al bajo costo que representa y a la facilidad para conseguir el producto.

Ser el primer municipio del Estado que presenta una defunción por el uso de esta sustancia no es, ni de cerca, motivo para ufanarse, al contrario es una alarma que comenzó a sonar para todos los que trabajamos con jóvenes de estas edades.

Solo espero que este dramático evento no sea en vano, se debe comenzar, antes hubiera sido mejor, a concientizar a la juventud para que tomen conciencia de que se trata de una droga ya que en el colectivo esta no se identifica como tal, no se piensa que el simple “aire comprimido” pueda ser letal.

Sirva este texto para dar mis más sentidas condolencias a la familia de este joven que, como cualquiera que pierde la vida a su edad, será una incógnita sobre lo que pudo ser.

1 comentario:

  1. Deshumanizándose un poco, dejando un poco de lado la tragedia especifica de este chico y su familia, es un caso de estudio muy interesante y -por supuesto- alarmante.

    El asunto no sólo merece atención como problema de salud. A diferencia del debate sobre las drogas clásicas, sus pros y contras- en particular hay una fuerte corriente en Estados Unidos que intenta la legalización de la Cannabis para, por lo menos, uso médico- y la relación difícil, intrincada e interesada con la moral de la sociedad, la economía, la política y la seguridad; el aire comprimido es un ejemplo claro y contundente que demuestra un fallo estructural en nuestra sociedad y nuestras familias.

    Sabemos que los jóvenes siempre buscan emociones fuertes, exploran los límites de la vida, buscan ser aceptados por círculos sociales externos a la familia y tienen una necesidad básica de romper con ésta. Nada de esto es nuevo o desconocido, pero seguimos queriendo creer que la imposición de reglas y castigos es la respuesta para guiar a las nuevas generaciones. Con un mundo en que la información fluye libremente por Internet, en que los medios enseñan que la vida desenfrenada es la respuesta, en que las carencias emocionales, materiales y de propósito dejan vulnerable a nuestros jóvenes, no debe extrañar que estas cosas sucedan.

    Es imposible proteger a la juventud en el momento en que están saliendo de la familia, la única opción real que tenemos es explicarles las situaciones y sus consecuencias, las hechos reales y las fantasías; informarse y explicar las cosas desde una perspectiva científica y sus implicaciones sociales -y en su caso- religiosas, pero esto no es un proceso que comienza en la pubertad, se debe comenzar desde que son niños y niñas, pues es el momento en que realmente están dispuestos a aceptar las enseñanzas formativas.

    Como integrantes de esta sociedad, seamos padres o no, tenemos que darnos cuenta que si queremos desaparecer, o al menos, disminuir este tipo de situaciones -y muchas otras que tienen las mismas raíces-, debemos dar pasos en la dirección de la educación en base a conocimientos y valores formativos razonados, dejando de una vez en el pasado la educación basada en imposición y dogmas autoritarios. De lo contrario, somos culpables por negligencia de este tipo de situaciones.

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